Cada perfume, un capítulo de la historia de España
Colección de perfumes de nBitor – Arte y herencia española
Las fragancias nBitor están inspiradas en momentos y símbolos que definen la esencia de España. Cada perfume es una interpretación artística de su legado, una experiencia que combina emoción, cultura y belleza.
El diseño del frasco, sobrio y contemporáneo, enmarca la profundidad de las notas olfativas, evocando la elegancia y el carácter de un país con una identidad sensorial incomparable.
50 ml - 145€
Akelarre
Terroso, metálico, animalico, oscuro

> Akelarre
Nuestro nuevo perfume creado por Miguel Matos se inspira en una de las obras de Las Pinturas Negras de Goya conocido como El Sabbat de las Brujas de Goya, El Gran Cabrón o El Akelarre. Se cree que su obra El Akelarre era una crítica a las prácticas opresivas y la persecución de la Inquisición que explora temas como la violencia, la intimidación, y al mismo tiempo, el envejecimiento y la muerte. Goya tenía entonces unos 75 años, vivía solo y sufría graves trastornos mentales y físicos.
El nuevo perfume de nBitor es un proyecto y una propuesta muy arriesgada. Incluso, para el mundo de los perfumes niche-artísticos. Como explica Miguel Matos, para representar la obra de Goya, «Tuve que crear una fragancia realmente oscura y casi angustiosa, que evocaría sentimientos y acontecimientos turbulentos, y a la vez, un perfume que transmitería la belleza en su forma grotesca. Se trata de un perfume muy terroso y metálico, con un corazón muy sensual, algo capaz de despertar sentimientos e imágenes muy intensos. He utilizado muchas notas inusuales con el objetivo de que el resultado fuera extremadamente impactante en un aroma que puede no ser fácil de llevar pero que alberga mucho pensamiento y emociones en su interior”.
Notas Olfativas
Notas de salida: Trufa blanca, café, frutos secos, canela, manzana.
Notas de corazon: Rosa, notas metálicas, cypriol, geosmina.
Notas de fondo: Pachulí, ámbar, cedro, hyraceum.
Nariz:
Miguel Matos.

> Descripción
Entre los siglos XIV y XVIII las supersticiones religiosas y de culto, la magia, la hechicería y la brujería evolucionaron de modo singular en todos los ámbitos de la Cristiandad europea. El miedo cundió por todas partes. Muchos estaban convencidos de que Dios, para castigar los pecados de los hombres, permitió al Demonio actuar en el mundo por medio de sus agentes. El artista Francisco Goya era un firme defensor de los principios de la Ilustración, que daban prioridad a la razón sobre aquellas supersticiones religiosas y de culto que existían durante varios siglos. Entre 1819-1823 Goya pintó catorce obras (conocidas como las Pinturas Negras) que estaban dedicadas a esta visión oscura incitadas por las supersticiones religiosas de la sociedad que él detestaba. Las catorce obras fueron pintadas con la técnica de óleo al seco (sobre paredes recubiertas de yeso) en su casa “La Quinta del Sordo” en las afueras de Madrid. Goya vivía como un solitario y sordo recluso. Los historiadores del arte consideran que estas obras reflejan su gran desilusión con la sociedad y el deterioro de su salud, ya que expresan sus miedos más profundos y su depresión más oscura de forma pesadillesca y perturbadora.
Se cree que su obra El Aquelarre o El Gran Cabrón era una crítica a las prácticas opresivas y la persecución de la Inquisición. El Aquelarre o El Sabbat de las Brujas de Goya explora temas como la violencia, la intimidación, el envejecimiento y la muerte. La silueta de Satanás, en forma de macho cabrío, se proyecta a la luz de la luna sobre un aquelarre de brujas aterrorizadas. El Aquelarre es la forma genérica de denominar a la agrupación o reunión de brujas para la realización de rituales y hechizos, bien como creencia religiosa precristiana o neopagana, o bien aceptado en escritos cristianos como actos de invocación y adoración a Lucifer.

Nuestro nuevo perfume creado por Miguel Matos se inspira en una de las obras de Las Pinturas Negras de Goya conocido como El Sabbat de las Brujas de Goya, El Gran Cabrón o El Akelarre. Se cree que su obra El Akelarre era una crítica a las prácticas opresivas y la persecución de la Inquisición que explora temas como la violencia, la intimidación, y al mismo tiempo, el envejecimiento y la muerte. Goya tenía entonces unos 75 años, vivía solo y sufría graves trastornos mentales y físicos.
El nuevo perfume de nBitor es un proyecto y una propuesta muy arriesgada. Incluso, para el mundo de los perfumes niche-artísticos. Como explica Miguel Matos, para representar la obra de Goya, «Tuve que crear una fragancia realmente oscura y casi angustiosa, que evocaría sentimientos y acontecimientos turbulentos, y a la vez, un perfume que transmitiría la belleza en su forma grotesca. Se trata de un perfume muy terroso y metálico, con un corazón muy sensual, algo capaz de despertar sentimientos e imágenes muy intensos. He utilizado muchas notas inusuales con el objetivo de que el resultado fuera extremadamente impactante en un aroma que puede no ser fácil de llevar pero que alberga mucho pensamiento y emociones en su interior”.
Akelarre por un lado representa esta parte oscura que el ser humano lleva dentro engendrado muchas veces por la ignorancia, pero a la vez, representa esta parte positiva de nuestra capacidad de crecer y evolucionar para ser algo mejor. Por un lado, el perfume representa esta parte tan negativa que puede producir actos como la inquisición, pero el avance de la sociedad gracias a los principios de la Ilustración, que daban prioridad a la razón sobre las supersticiones religiosas y de culto. Sorprendente y desafortunadamente, en muchas sociedades de hoy en día, existe de nuevo un repunte o tendencia que rechaza de nuevo la Ilustración y la lógica. Como sociedad, debemos ser agudamente conscientes de esta realidad para estar preparados para combatirla tal y como hizo Alonso de Salazar y Frías en la época de la Inquisición y evitar así que surja de nuevo, una sociedad en la que vuelvan a prevalecer la ignorancia y la oscuridad.
Alonso de Salazar y Frías (1564-1636) fue el inquisidor que trató de detener la histeria colectiva de las supersticiones religiosas, la hechicería y la brujería (que procedía de otros países en Europa) y consiguió que la Inquisición Española declarase que no podía perseguirse la brujería porque esta no existía, acabando con la superstición décadas o siglos antes que otros países de Europa. Que en aquellas epidemias de histeria colectiva que se desataron en torno a la brujería, hubo poca gente que conservó la cabeza fría. Y él no solo logró solo eso, sino que consiguió apaciguar la situación de Zugarramurdi y producir un cambio legislativo: en 1614 la Corte Suprema de la Inquisición, y de ahí a los tribunales civiles, niega la existencia de la brujería. La verdad es que en España hubo poca persecución de brujería y, de hecho, no solo hubo menos casos, sino que acabaron antes.”
50 ml - 145€
Babieca
El caballo del Cid | Cuero, tabaco, heno

> Babieca
Babieca es una fragancia de humo y presencia. De cuero templado por el cuerpo, de tabaco que asciende lentamente en el aire, de heno que reposa en la cuadra al caer la tarde. Su carácter animal es instintivo, profundo, nacido de la fuerza y la resistencia. Bajo esa intensidad emerge una calidez más íntima, donde la frambuesa, el caramelo y la vainilla no aparecen como dulzor evidente, sino como contraste: un murmullo suave frente a la aspereza del cuero y el humo.
El perfume evoca la España medieval de la Reconquista, no desde el estruendo de la batalla, sino desde aquello que la rodeaba: los caballos, las pieles, el aliento compartido; el olor de los cuerpos vividos y de las noches junto al fuego. Babieca habla de lealtad, de movimiento, del vínculo silencioso entre jinete y montura. Babieca fue el caballo de guerra de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, una de las figuras más perdurables de la historia de España.
Esa dualidad habita el corazón de la fragancia. Su estructura ahumada y animal expresa poder y movimiento, mientras que las notas gourmand —frambuesa, caramelo y vainilla— revelan una ternura oculta, un calor íntimo, una humanidad silenciosa. Fuerza y suavidad conviven sin separarse.
Notas Olfativas
Notas de salida: Frambuesa, Azafrán, Aldehídos, Cade.
Notas de corazon: Osmanthus, Tabaco, Heno, Cypriol.
Notas de fondo: Cuero, Almizcle, Vainilla, Caramelo, Musgo de roble, Pachulí, Civeta.
Nariz:
Miguel Matos.

> Descripción
Babieca es una fragancia de humo y presencia. De cuero templado por el cuerpo, de tabaco que asciende lentamente en el aire, de heno que reposa en la cuadra al caer la tarde. Su carácter animal es instintivo, profundo, nacido de la fuerza y la resistencia. Bajo esa intensidad emerge una calidez más íntima, donde la frambuesa, el caramelo y la vainilla no aparecen como dulzor evidente, sino como contraste: un murmullo suave frente a la aspereza del cuero y el humo.
El perfume evoca la España medieval de la Reconquista, no desde el estruendo de la batalla, sino desde aquello que la rodeaba: los caballos, las pieles, el aliento compartido; el olor de los cuerpos vividos y de las noches junto al fuego. Babieca habla de lealtad, de movimiento, del vínculo silencioso entre jinete y montura.
Babieca fue el caballo de guerra de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, una de las figuras más perdurables de la historia de España. A medio camino entre la realidad y la leyenda, su memoria permanece viva gracias al Cantar de mío Cid, el gran poema épico castellano que narra sus últimos años y gestas. Siempre a su lado cabalgaba Babieca, un nombre destinado a quedar unido para siempre al suyo.
Cuenta la tradición que Babieca fue escogida entre una yeguada andalusí ofrecida por su padrino, el monje Pedro el Grande. Cuando el joven Rodrigo señaló un animal aparentemente insignificante, el monje exclamó: “¡Eso es una babieca!”.Una elección necia, algo sin valor. El nombre quedó.
Con el tiempo, aquel caballo juzgado mediocre se convertiría en uno de los más célebres de la historia española. Lo que pocos conocen es que Babieca no era un semental, sino una yegua. Un detalle que transforma la leyenda: bajo la armadura, el acero y la guerra, existía una presencia femenina definida no por la fragilidad, sino por la intuición, la resistencia y la elegancia.
Esa dualidad habita el corazón de la fragancia. Su estructura ahumada y animal expresa poder y movimiento, mientras que las notas gourmand —frambuesa, caramelo y vainilla— revelan una ternura oculta, un calor íntimo, una humanidad silenciosa. Fuerza y suavidad conviven sin separarse.
Babieca es un perfume sobre la devoción más que sobre la dominación, sobre el coraje templado por la sensibilidad. Como la yegua que le da nombre, nos recuerda que el verdadero poder no siempre se impone con ruido: a veces se manifiesta en la lealtad, en la constancia y en la gracia.
50 ml - 150€
Bucaro Royal
Opulento, cítrico, floral, terroso, intrigante.

> Bucaro Royal
Un perfume inspirado en el legado de «Las Meninas», Bucaro Royal nos sumerge en un viaje sensorial que evoca la majestuosidad de aquellos tiempos pasados. Las notas iniciales de pomelo y bergamota, con su frescura chispeante, nos transportan instantáneamente a los jardines exuberantes de la corte real, donde los cítricos recién cosechados perfuman el aire con su aroma embriagador.
A medida que la fragancia se desarrolla, nos encontramos con un bouquet floral exquisito, donde el narciso, la frambuesa y la rosa se entrelazan en una danza armoniosa de aromas. Estas notas, reminiscentes de los ramos de flores que adornaban los salones reales, llenan el corazón de Bucaro Royal con una elegancia atemporal.
Pero es en las profundidades de esta fragancia donde reside su verdadera magia. El tabaco, con su aroma ahumado y terroso, nos transporta a los salones opulentos de la corte, donde los nobles disfrutaban de los placeres decadentes de los perfumes infusionados con esta planta exótica. La madera de guayaco y el sándalo evocan la riqueza de los muebles tallados a mano que adornaban las estancias reales, mientras que la vainilla añade una nota cálida y reconfortante, como el abrazo de un ser querido.
El musgo de roble, el castóreo y la cumarina añaden una profundidad intrigante a la fragancia, creando un aura de misterio que invita a sumergirse aún más en su esencia. Y finalmente, el cedro de China, con su aroma resinoso y amaderado, nos recuerda la vastedad de los territorios coloniales que enriquecieron el imperio español y su corte.
Bucaro Royal ha recibido una Mención de Honor en la categoría de mejor perfume independiente en los 11th Art and Olfaction Awards de 2025 celebrado en Los Angeles.
Notas Olfativas
Notas de salida: Pomelo, bergamota.
Notas de corazon: Narciso, frambuesa, rosa, tabaco.
Notas de fondo: Tabaco, madera de guayaco, sándalo, vainilla, musgo de roble, castóreo, cumarina, cedro de China.
Nariz: Miguel Matos.

> Descripción
Bucaro Royal rinde homenaje al esplendor del Siglo de Oro español. Con Bucaro Royal , hemos creado más que un perfume; hemos diseñado una experiencia olfativa que rinde homenaje a la riqueza y complejidad de «Las Meninas» y su legado. Sumérgete en el mundo de la corte española del siglo XVII y déjate cautivar por la magia del búcaro con Bucaro Royal . Este perfume te invita a embarcarte en un viaje a través del tiempo, descubriendo el encanto de una fragancia única que celebra «Las Meninas», donde la historia, el arte y la fragancia se fusionan en una cautivadora obra maestra olfativa.
En el corazón de nuestra creación, Bucaro Royal , se encuentra la esencia misma de la obra maestra de Velázquez, «Las Meninas». Nos hemos sumergido en la historia y el significado del búcaro, un símbolo vibrante que captura la esencia de una época y un lugar. Según el destacado historiador Byron Ellsworth Hamann, “el búcaro representado en «Las Meninas», entregado a la infanta Margarita, es una pieza de cerámica que proviene del Nuevo Mundo. Su distintivo color rojizo no solo lo distingue estéticamente, sino que también simboliza la influencia de América en el arte europeo del siglo XVII. Colocado en el centro de la cámara real, el búcaro resplandece con su historia y significado. Es más que un simple recipiente; es un punto focal que representa el cruce entre el antiguo y el nuevo mundo, entre la tradición y la innovación”.
En los círculos aristocráticos del siglo XVII, el búcaro aparte de ser un recipiente para perfumar las manos; era un símbolo de estatus y refinamiento, una pieza central en la cultura y la estética de la época. Utilizado como un objeto de moda para perfumar las manos y otras partes del cuerpo, el búcaro añadía un toque de elegancia y refinamiento a quienes lo poseían, realzando así la experiencia sensorial de la corte real con sus aguas perfumadas infusionadas con sustancias aromáticas como flores y hierbas. Este elemento no solo cumplía una función práctica, sino que también transmitía mensajes simbólicos y alegóricos que reflejaban las creencias y valores de la sociedad aristocrática de la época. Además, el búcaro se utilizaba para perfumar las estancias de los palacios y mansiones, impregnando el aire con fragancias exquisitas y contribuyendo a crear ambientes perfumados que añadían un toque de lujo y sofisticación a los hogares aristocráticos del siglo XVII.

En los círculos aristocráticos del siglo XVII, el búcaro trascendió su función original como simple recipiente para perfumar el agua, convirtiéndose en un símbolo de estatus y sofisticación. La práctica de morder el borde del búcaro era considerada una moda, pero conllevaba riesgos físicos y psicológicos. Se creía que consumir arcilla de búcaro contribuiría al blanqueamiento de la piel, deseado como indicador de riqueza. Sin embargo, esto podía causar problemas como la reducción de glóbulos rojos y la parálisis muscular.
Esta relación con el búcaro se evidencia en obras de arte como «Las Meninas», donde su presencia en manos de la infanta Margarita nos invita a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la búsqueda de trascendencia espiritual. Además, su presencia añade profundidad, mostrando las complejas intersecciones entre moda, estatus, salud y belleza en esa época.
En los círculos aristocráticos españoles del siglo XVII se convirtió en moda que las niñas y mujeres jóvenes mordisquearan los bordes de estos jarros de arcilla porosa y los devoraran por completo. Esto resultaba en un aclaramiento dramático de la piel, considerado una aspiración estética y de riqueza.
La ingestión de arcilla de búcaro también tenía riesgos, como la reducción de glóbulos rojos y la parálisis muscular. Cuando consideramos estos efectos en «Las Meninas», la pintura adquiere un significado inquietante, invitándonos a meditar sobre la fugacidad de la vida y la ilusión de la identidad material. La conciencia alterada de la Infanta, cuyos dedos rodean al búcaro (¿lo acaba de mordisquear?), se expande repentinamente desde el epicentro de la acción del lienzo a toda la mentalidad del cuadro. Además, podemos ver que el pincel de Velázquez apunta a una mancha del mismo rojo intenso en su paleta, la misma de la que nace el búcaro.
Fantasmal en su palidez, la Infanta también parece levitar desde el suelo, un efecto logrado por la sombra que el artista inserta bajo la basta de su vestido en forma de paracaídas. Incluso los padres de la Infanta, cuyas imágenes flotan directamente sobre el búcaro, comienzan a parecer espíritus holográficos proyectados desde otra dimensión más que meros reflejos en un espejo. De repente, vemos a «Las Meninas» como lo que es, no solo una instantánea de un momento, sino una meditación sobre la evanescencia del mundo material y la inevitable evaporación del yo.
Bucaro Royal ha recibido una Mención de Honor en la categoría de mejor perfume independiente en los 11th Art and Olfaction Awards de 2025 celebrado en Los Angeles.

50 ml - 145€
Erauso
Tremendamente ahumado, audaz, terroso y ligeramente dulce

> Erauso
Erauso es un perfume cautivador que te transporta en un viaje a través de la extraordinaria vida de Catalina de Erauso. Se abre con una explosión de energía vibrante, como si estuvieras entrando en los exuberantes paisajes de su tierra natal, con notas de higo maduro y la intensamente ahumada esencia del aceite de cade, reminiscente de los incendios y campos de batalla en llamas con un aire de humo denso, que enfrentó. El aceite de cade, con su aroma terroso matizado con un toque de cuero, evoca los paisajes escarpados y la imagen de las prendas de cuero y el equipo usado por Catalina durante su tiempo como soldado y aventurera.
A medida que la fragancia se despliega, emerge un ramillete de jazmín grandiflorum y rosas, simbolizando la feminidad de Catalina en medio de sus audaces aventuras. El aire está teñido con el filo metálico del óxido de rosa, un recordatorio de espadas y las batallas que libró y los sacrificios que hizo. Debajo de todo eso, perdura un sentido de calidez y dulzura, impregnado de miel y frambuesa, capturando los momentos de alegría y risas en medio del caos de la guerra.
En la base, notas ricas y terrosas de pachulí y cedro chino anclan la fragancia, mientras que el ámbar gris, reminiscente de los viajes oceánicos de Catalina, añade profundidad y misterio, conectando el viaje de Catalina a través del Atlántico hacia tierras lejanas. El incienso, reminiscente del tiempo que pasó en el convento en preparación para convertirse en monja, se entrelaza con los elementos ahumados, simbolizando tanto su búsqueda espiritual como las batallas que enfrentó. «Erauso» es una fragancia de contrastes: audaz pero delicada, robusta pero refinada, justo como la mujer extraordinaria que la inspiró. Con cada respiración, te invita a abrazar tu propia valentía y resistencia y embarcarte en tu propia aventura audaz.
Notas Olfativas
Notas de salida: Higo, Aceite de Cade.
Notas de corazon: Jazmín grandiflorum, rosa, óxido de rosa, óxido de neroli, frambuesa.
Notas de fondo: Pachulí, ámbar, ámbar gris, incienso, cedro chino, miel.
Nariz: Miguel Matos.

> Descripción
Erauso es un perfume cautivador que te transporta en un viaje a través de la extraordinaria vida de Catalina de Erauso. Se abre con una explosión de energía vibrante, como si estuvieras entrando en los exuberantes paisajes de su tierra natal, con notas de higo maduro y la intensamente ahumada esencia del aceite de cade, reminiscente de los incendios y campos de batalla en llamas con un aire de humo denso, que enfrentó. El aceite de cade, con su aroma terroso matizado con un toque de cuero, evoca los paisajes escarpados y la imagen de las prendas de cuero y el equipo usado por Catalina durante su tiempo como soldado y aventurera.
A medida que la fragancia se despliega, emerge un ramillete de jazmín grandiflorum y rosas, simbolizando la feminidad de Catalina en medio de sus audaces aventuras. El aire está teñido con el filo metálico del óxido de rosa, un recordatorio de espadas y las batallas que libró y los sacrificios que hizo. Debajo de todo eso, perdura un sentido de calidez y dulzura, impregnado de miel y frambuesa, capturando los momentos de alegría y risas en medio del caos de la guerra.
En la base, notas ricas y terrosas de pachulí y cedro chino anclan la fragancia, mientras que el ámbar gris, reminiscente de los viajes oceánicos de Catalina, añade profundidad y misterio, conectando el viaje de Catalina a través del Atlántico hacia tierras lejanas. El incienso, reminiscente del tiempo que pasó en el convento en preparación para convertirse en monja, se entrelaza con los elementos ahumados, simbolizando tanto su búsqueda espiritual como las batallas que enfrentó. «Erauso» es una fragancia de contrastes: audaz pero delicada, robusta pero refinada, justo como la mujer extraordinaria que la inspiró. Con cada respiración, te invita a abrazar tu propia valentía y resistencia y embarcarte en tu propia aventura audaz.
Catalina de Erauso, la novicia que cambió la cofia por el casco y la espada.
Novicia, monja de clausura, militar, virgen y casi mártir, revoltosa, apasionada, disfrazada casi toda su vida de hombre, Catalina de Erauso, más conocida como la Monja Alférez, es una de las figuras más controvertidas y excepcionales del Siglo de Oro español. Catalina de Erauso, también conocida como la «Monja Teniente«, fue una figura fascinante y nada convencional en el siglo XVII.
Una de las primeras autobiografías que se conocen de una mujer, este es el extraordinario relato conocido como «La Monja Teniente: Memorias de un Travesti Vasco en el Nuevo Mundo». Estas memorias detallan sus hazañas, luchas y los retos a los que se enfrentó por ser una mujer que vivía como un hombre en una época en la que prevalecían los estrictos roles de género.
Nacida en 1592 en San Sebastián (España), la vida de Catalina de Erauso estuvo marcada por una serie de acontecimientos extraordinarios y el abandono de las normas establecidas por la sociedad. A los cuatro años, tras la muerte de su madre, Catalina fue abandonada y criada en un convento dominico.
El 18 de marzo de 1600, a la edad de 15 años, Catalina, en busca de una vida diferente, se confecciona un traje masculino a partir de sus ropas conventuales y se escapa del convento. Vestida de hombre, adopta el nombre de Francisco Loyola, comienza su vida como varón y emprende un viaje que la lleva a diversos lugares, entre ellos Sudamérica y México.
Su vida como aventurera travesti la llevó a participar en diversos duelos, hacer el servicio militar e incluso servir como soldado en las virreinatos españoles. A pesar de su disfraz, consiguió ascender hasta convertirse en teniente.
Su vida suele considerarse un testimonio de su valentía, ingenio y capacidad para desenvolverse en un mundo dominado por los hombres. La historia de Catalina de Erauso desafía las nociones convencionales de identidad de género y expectativas sociales, convirtiéndola en una notable figura histórica que desafió las normas y labró su propio camino en una época de rígidas normas impuestas por la sociedad.
Cuando regresó a España, su fama ya se había extendido a ambos lados del Atlántico y, conscientes del estilo de vida de Catalina, en 1625 fue enviada a Madrid para entrevistarse con el rey de España. Por increíble que parezca, el rey Felipe IV le concedió una pensión vitalicia por todos sus asombrosos servicios a la Corona. Catalina también viajó a Roma, donde se entrevistó con el Papa Urbano VIII y le habló de su vida y sus viajes y aventuras. Le manifiesta que biológicamente es una mujer y virgen, y consciente de su singular estilo de vida, le concede permiso para seguir vistiéndose como un hombre y continuar con su forma de vida nómada.
50 ml - 145€
Hombre de Palo
Verde, fresco, anímico | Verde Herbal Amaderado

> Hombre de Palo
Hombre de Palo es un perfume robustamente herbal, amaderado, resinoso, metálico y animálico. Su punto verde-herbal proviene de su entrada del Tomillo y de su base de Musgo de Roble. El Tomillo posee un olor herbal intenso que evoca el aroma a sierra mediterránea, con matices picantes y notas de clavo de olor, alcanfor y menta. En cambio, la nota de Musgo de Roble evoca un olor verde del bosque con sus notas terrosas, húmedas y saladas. El Musgo de Roble se trata de un liquen (una simbiosis entre un hongo y un alga).
El punto amaderado de Hombre de Palo proviene de varios tipos de maderas. El Hinoki, Cedro de Atlas, la Madera de Roble y Palo de Rosa. El Hinoki en Japón significa cedro blanco y tiene un aroma amaderado con tonos alimonados. Su maravilloso aroma es fantástico para elevar la conciencia espiritual y las emociones. En la antigüedad el Hinoki era utilizado para refrescar el alma, tranquilizar la mente y relajar el cuerpo. Cedro del Atlas es una madera cálida, dulce, balsámico, ligeramente floral, rico, complejo. El Cedro siempre produce un aroma que recuerda al exterior y los aromas de la Madera de Roble están marcados por aromas de vainilla, clavo de olor, coco, especias y cueros, así como de notas terrosas y vegetales. El Palo de Rosa ofrece Hombre de Palo un aroma vivo, cítrico con un punto ahumado. Por último, la Geosmina nos ofrece un olor a petricor (olor a tierra mojada) y el Costus nos brinda esa nota animálica que se asemeja al olor a cabra que tanto nos recuerda al olor de los caballos que siempre participan en el Corpus Christi y a aquellos aromas característicos de la Edad Media.
El perfume Hombre de Palo es una representación olfativa de una fusión entre la figura del Hombre de Palo y el Corpus de Toledo.
Notas Olfativas
Notas de salida: Tomillo, Alcanfor.
Notas de corazon: Palo de rosa, Hinoki.
Notas de fondo: Mirra, Madera de roble, Musgo de roble, Geosmina, Cedro del Atlas, Costus.
Nariz: Miguel Matos.

> Descripción
Hombre de Palo es un perfume robustamente herbal, amaderado, resinoso, metálico y animálico. Su punto verde-herbal proviene de su entrada del Tomillo y de su base de Musgo de Roble. El Tomillo posee un olor herbal intenso que evoca el aroma a sierra mediterránea, con matices picantes y notas de clavo de olor, alcanfor y menta. En cambio, la nota de Musgo de Roble evoca un olor verde del bosque con sus notas terrosas, húmedas y saladas. El Musgo de Roble se trata de un liquen (una simbiosis entre un hongo y un alga).
El punto amaderado de Hombre de Palo proviene de varios tipos de maderas. El Hinoki, Cedro de Atlas, la Madera de Roble y Palo de Rosa. El Hinoki en Japón significa cedro blanco y tiene un aroma amaderado con tonos alimonados. Su maravilloso aroma es fantástico para elevar la conciencia espiritual y las emociones. En la antigüedad el Hinoki era utilizado para refrescar el alma, tranquilizar la mente y relajar el cuerpo. Cedro del Atlas es una madera cálida, dulce, balsámico, ligeramente floral, rico, complejo. El Cedro siempre produce un aroma que recuerda al exterior y los aromas de la Madera de Roble están marcados por aromas de vainilla, clavo de olor, coco, especias y cueros, así como de notas terrosas y vegetales. El Palo de Rosa ofrece Hombre de Palo un aroma vivo, cítrico con un punto ahumado. Por último, la Geosmina nos ofrece un olor a petricor (olor a tierra mojada) y el Costus nos brinda esa nota animálica que se asemeja al olor a cabra que tanto nos recuerda al olor de los caballos que siempre participan en el Corpus Christi y a aquellos aromas característicos de la Edad Media.
El perfume Hombre de Palo es una representación olfativa de una fusión entre la figura del Hombre de Palo y el Corpus de Toledo.
En una de las calles más céntricas de Toledo y visitada por turistas de todo el mundo hay una calle con un nombre muy curioso: Hombre de Palo. El nombre de la calle se debe a un curioso autómata de 40 centímetros de altura y dotado de sofisticados mecanismos de relojería. Fue el primer autómata y fue construido en el Siglo XVI. El autómata representaba a un monje franciscano que caminaba en varias direcciones, movía la cabeza y los ojos, abría la boca y movía los brazos haciendo el gesto de imponer el crucifijo que pedía limosna para su creador a cambio de verle moverse. El Hombre del Palo fue un invento de Juanelo Turriano.
Juanelo Turriano era el ingeniero, arquitecto, relojero real de Felipe II y se construyó en la época en que Toledo era capital de España. A través de esta misma calle, discurre gran parte de la procesión del Corpus Christi que se celebra desde 1247 y que siempre desprende los aromas como la mirra, el tomillo, el romero y la madera.
50 ml - 145€
Laban Arruz
Arroz con leche | Gourmand

> Laban Arruz
nBitor revela una dulzura histórica transformada en fragancia: el postre más entrañable hecho perfume…con algún que otro giro inesperado.
Laban Arruz nace de la receta más entrañable de la memoria española: el arroz con leche. Leche cocida con paciencia, arroz redondo, una rama de canela y la corteza fresca de limón, todo equilibrado con una pizca de azucar moreno y vainilla. A veces, la suavidad de la nata, el susurro floral del agua de rosas o azahar y un velo de mantequilla añaden un brillo inesperado, como variaciones de una misma melodía.
Este perfume rinde homenaje a uno de los postres más queridos de España, cuya primera receta escrita data del siglo XVII. Cuatrocientos años después, aquel manjar humilde y festivo sigue perfumando cocinas y memorias, transformado ahora en lenguaje olfativo.
Su nombre proviene del árabe (laban arruz, “leche con arroz”), recordando el legado de Al-Ándalus, cuando el arroz, los cítricos y las especias llegaron a la península para transformar nuestra mesa… y nuestra memoria.
Laban Arruz es dulzura, tradición y emoción servidas en una fragancia única.
Notas Olfativas
Notas: Arroz, azúcar, vainilla, leche, limón, canela, almizcle, nueces, haba tonka, sándalo, semillas de zanahoria, pachulí, chocolate, civeta.
Nariz: Miguel Matos.

> Descripción
Un perfume gourmand que narra una historia milenaria de mestizaje, dulzura y memoria. Laban Arruz es una oda perfumada a uno de los sabores más entrañables de la memoria española: el arroz con leche. Pero esta no es una fragancia complaciente ni meramente nostálgica. Como todas nuestras creaciones en nbitor, Laban Arruz explora los márgenes de lo conocido, transformando lo cotidiano en arte, y lo gustativo en lenguaje olfativo.
Este perfume se construye como lo haría un alquimista andalusí: con paciencia, maestría y un profundo respeto por la historia. Su corazón cremoso, envuelto en notas lácteas especiadas, evoca los aromas que inundaban las cocinas conventuales de Castilla y las casas señoriales del sur de España, donde el arroz con leche se consolidó como un símbolo de hospitalidad, dulzura y legado cultural.
El nombre —Laban Arruz— proviene del árabe اللبن الأرز, literalmente “leche con arroz”. Durante el esplendor de Al-Ándalus, el arroz fue introducido desde Asia a través del mundo islámico, y halló en la península ibérica una tierra fértil donde echar raíces. Junto a él llegaron la canela, los cítricos, el agua de rosas y el arte de la repostería especiada, compleja y aromática. Así nació el precursor de nuestro arroz con leche.
Pero fue en España donde esta receta se transformó. Tras la Reconquista, el postre fue adoptado por conventos, casas señoriales y familias humildes. Se le añadió azúcar de caña llegada de las Américas, y la leche —de vaca, más suave y cremosa— reemplazó a las leches tradicionales del mundo árabe. En los monasterios se perfeccionó la cocción lenta, y en Asturias se creó la versión con costra caramelizada, hoy considerada una joya de la gastronomía regional.
El arroz con leche no sería lo que es sin la canela, traída desde Oriente a través del mundo árabe, especia sagrada para griegos y romanos, y símbolo de estatus en la Edad Media. Ni sin el azúcar de caña, que tras siglos de cultivo en Al-Ándalus fue reemplazada por la llegada masiva de azúcar del Nuevo Mundo. El arroz, procedente de Asia y difundido por el islam, encontró en la península ibérica un terreno ideal en las huertas levantinas. Y la leche, antes de oveja o cabra, se volvió más suave y generosa con la expansión de la ganadería vacuna. Este postre es, literalmente, la suma del mundo antiguo en una cuchara.
Y en todo este viaje sensorial, hay un ingrediente que perdura como una nota de firma: la corteza de limón. Presente desde los primeros fogones conventuales hasta las cocinas familiares del siglo XXI, su perfume fresco, sutilmente ácido, otorga al conjunto una ligereza etérea, un rayo de sol que equilibra la densidad láctea. En Laban Arruz, esa nota cítrica es mucho más que un matiz: es una ráfaga de memoria mediterránea.
La primera receta escrita en lengua castellana de arroz con leche aparece en el siglo XVII, concretamente en el Libro de Arte de Cozina (1607), obra del cocinero Domingo Hernández de Maceras, quien lo registró como un plato humilde y nutritivo. Sin embargo, todo indica que el arroz con leche se venía preparando en España al menos desde el siglo XIII, adaptándose y evolucionando a través de los siglos hasta convertirse en uno de los postres más emblemáticos de la tradición hispánica.
Así, lo que comenzó como un plato oriental se convirtió en un símbolo del alma española. Y ese recorrido histórico, sensorial y emocional es el que hemos querido capturar en Laban Arruz.
Esta fragancia gourmand despierta no solo el deseo, sino la emoción. Como una cucharada de arroz con leche tibio en invierno, o el recuerdo de una abuela que perfumaba el hogar con canela, corteza de limón y paciencia, Laban Arruz es el perfume de la infancia colectiva, reinterpretado para los amantes del arte, de la historia, y de la belleza sin fronteras.
«En el corazón de Laban Arruz habita este aroma: leche cocida con paciencia, arroz tierno, canela cálida y la frescura soleada de la corteza de limón. Esta receta no es un anexo del perfume —es su origen secreto.
Del aroma al paladar
Laban Arruz es más que una fragancia: es un recuerdo renacido. En su corazón late el arroz con leche, ese tierno postre español donde la leche, el arroz, la canela y la ralladura de limón se encuentran en una armonía de paciencia y dulzura. Lo que hemos capturado en aroma, también puedes traerlo a la vida en tu propia cocina.
Preparar arroz con leche es remover siglos de historia en una sola olla. La primera receta escrita en español aparece a comienzos del siglo XVII, en el Libro de Arte de Cozina de Domingo Hernández de Maceras, aunque el postre ya se celebraba en los hogares mucho antes de ser puesto por escrito. Cada ingrediente guarda en sí el calor de las cocinas conventuales, la delicadeza de las casas señoriales y la sencilla devoción de las mesas familiares. Es una receta donde el tiempo mismo se convierte en ingrediente, transformando lo cotidiano en eterno.
Aquí compartimos contigo no solo una receta, sino una historia que se puede saborear. Sigue los pasos y descubre cómo una humilde cucharada de arroz y leche puede contener la fragancia de la memoria, la poesía del Mediterráneo y la dulzura del amor transmitido de generación en generación.
50 ml - 145€
Nuevalos
Gourmand marino

> Nuevalos
Nuevalos es un perfume gourmand–marino sin precedentes: el encuentro entre la sal y el cacao, entre el viento del océano y una calidez casi sagrada, entre lo desconocido y lo irresistible.
Esta fragancia nace en la era de las grandes travesías, cuando el mundo aún no estaba completo, cuando los océanos eran fronteras y los barcos, ideas frágiles empujadas por el coraje, la ambición y la fe.
A comienzos del siglo XVI, las naves españolas cruzaron el Atlántico como parte de una red creciente de exploración e intercambio. Aquellos viajes transformaron para siempre el comercio, la cultura y el conocimiento material entre Europa y el continente americano.
No es una fragancia de chocolate dulce. Nuevalos no busca recrear el postre ni la indulgencia, sino el propio viaje marítimo: las semanas de navegación atlántica, el aire cargado de sal, la madera húmeda de los cascos, las bodegas donde el cacao cruzó el océano por primera vez rumbo a Europa.
El cacao aparece aquí en su forma más primigenia: seco, ligeramente amargo, texturizado y profundo, entrelazado con un acorde marino que evoca mar abierto y horizontes lejanos.
El cacao utilizado en Nuevalos no es una reconstrucción sintética. Procede de materia real, trabajada cuidadosamente para preservar su complejidad natural y permitirle dialogar de forma auténtica con notas minerales y salinas.
Notas Olfativas
Notas de Salida: Bergamota, Ozono, Miel, Jazmín.
Notas de Corazón: Sándalo, Oud, Cacao, Sal.
Notas de Fondo: Musgo de roble, Benjuí, Opoponax, ládano, Almizcles.
Nariz: Renier R. Mendez.

> Descripción
Nuevalos es un perfume gourmand–marino sin precedentes: el encuentro entre la sal y el cacao, entre el viento del océano y una calidez casi sagrada, entre lo desconocido y lo irresistible.
Esta fragancia nace en la era de las grandes travesías, cuando el mundo aún no estaba completo, cuando los océanos eran fronteras y los barcos, ideas frágiles empujadas por el coraje, la ambición y la fe.
A comienzos del siglo XVI, las naves españolas cruzaron el Atlántico como parte de una red creciente de exploración e intercambio. Aquellos viajes transformaron para siempre el comercio, la cultura y el conocimiento material entre Europa y el continente americano.
Entre esos exploradores se encontraba Hernán Cortés, quien en 1524 envió a España el primer cargamento documentado de granos de cacao procedente de América. En las grandes ciudades de los mundos azteca y maya, el cacao no era un simple alimento: era rito, poder y moneda. Consumido como una bebida fría, amarga y especiada, poseía un profundo valor ceremonial y militar. Reservado a nobles, sacerdotes y guerreros, se tomaba antes de la batalla o de largas marchas. Se creía que agudizaba la mente y sostenía el cuerpo. Las crónicas de la época afirman que una sola ración bastaba para mantener la fuerza durante todo un día.
Cortés comprendió de inmediato que aquella semilla oscura encerraba algo extraordinario. Aunque los españoles no adoptaron el cacao con fines militares, supo reconocer su poder simbólico, su capacidad nutritiva y su enorme valor económico. Lo presentó ante el emperador Carlos I no como una curiosidad exótica, sino como una sustancia de energía, misterio y prestigio, digna de cortes y coronas.
A través de una cadena silenciosa de fe y conocimiento, el cacao llegó a un lugar inesperado: el Monasterio de Piedra, en la villa de Nuevalos, en la provincia de Zaragoza. Un enclave que quedaría para siempre ligado a los primeros pasos del cacao en Europa.
Allí, entre muros de piedra y silencio monástico, la historia cambió suavemente de rumbo. Guiados por Fray Jerónimo de Aguilar, los monjes comenzaron a trabajar aquel ingrediente extranjero, suavizando su amargor con azúcar de caña: dos materias nacidas en mundos lejanos que jamás se habían encontrado. Una procedía de las civilizaciones americanas; la otra, de siglos de conocimiento mediterráneo y árabe. Su unión marcó uno de los primeros encuentros entre continentes a través del gusto.
Lo que había sido
austero y ceremonial empezó a volverse
cálido y accesible. Aquella bebida ritual inició, lentamente, su
transformación histórica.

Nuevalos, el perfume, se inspira en ese instante de tránsito. No es una fragancia de chocolate dulce. Nuevalos no busca recrear el postre ni la indulgencia, sino el propio viaje marítimo: las semanas de navegación atlántica, el aire cargado de sal, la madera húmeda de los cascos, las bodegas donde el cacao cruzó el océano por primera vez rumbo a Europa.
El cacao aparece aquí en su forma más primigenia: seco, ligeramente amargo, texturizado y profundo, entrelazado con un acorde marino que evoca mar abierto y horizontes lejanos.
El cacao utilizado en Nuevalos no es una reconstrucción sintética. Procede de materia real, trabajada cuidadosamente para preservar su complejidad natural y permitirle dialogar de forma auténtica con notas minerales y salinas.
Con el tiempo, el cultivo y el consumo del cacao adquirirían una relevancia social, religiosa, medicinal, política y económica incalculable, moldeando la cultura global de un modo que aún hoy permanece vivo.
50 ml - 145€
Ocaña
Floral, intenso, radical | Flor de Azahar- animálico

> Ocaña
Ocaña es una fragancia penetrante, dulce, vintage e increíblemente cosmopolita. Su dulzura procede de la combinación de las notas florales como el Azahar, el Nardo y la flor de Tiaré, y las notas de Vainilla, la Haba Tonka y la Resina de Benjuí.
La flor de Tiaré o la “Gardénia tahitensis” procede del de la Polinesia Francesa y es incuestionablemente tropical. Como un floral blanco, recuerda el aroma de la tuberosa y la gardenia, pero con un ligero trasfondo cremoso, casi como el coco ofreciendo un punto muy exótico a la fragancia. En cambio, sus notas de la Semilla de Zanahoria, tabaco y Té Mate ofrecen un punto amaderado, terroso y tostado que hace Ocaña también muy cálido y acogedor.
Pero las notas que convierten Ocaña un perfume de flores blancas nada común, cañero y tremendamente radical son el Comino, y el Costus. El Comino da Ocaña este punto de sudor añejo y el Costus ofrece esta nota que huele a cabra.
Ocaña ha recibido una Mención de Honor en la categoría de mejor perfume independiente en los 10th Art and Olfaction Awards de 2024 celebrado en Los Ángeles.
Notas Olfativas
Notas de salida: Azahar, Comino
Notas de corazon: Nardo, Tiaré, Semilla de Zanahoria, Tabaco, Té Mate
Notas de fondo: Benjuí de Siam, Vainilla, Almizcle, Ámbar gris, Haba Tonka, Costus
Nariz:
Miguel Matos.

> Descripción
El perfume Ocaña es una fragancia de flores blancas donde el gran protagonista es la flor de Azahar – una flor muy característica y representativa de Sevilla. Ocaña es un homenaje a José Pérez Ocaña. Nacido en Cantillana, Sevilla en 1947 y que en 1971 se trasladó a la ciudad de Barcelona donde desarrollaría su vida artística. Allí vivió en la Plaza Real. Fue un icono de la resistencia a la dictadura franquista durante la transición española.
Es una de las figuras clave olvidadas por la historiografía artística española. Sus diversas actuaciones y acciones, coetáneas con el nacimiento del movimiento punk y los primeros movimientos de protesta, prefiguraban las prácticas de desobediencia sexual y de género que comenzaron a agruparse bajo el nombre de «activismo queer» a principios de los años ochenta. Era un personaje típico de las Ramblas, se travestía sin pudor a plena luz del día con una mezcla de andalucismo y religiosidad típica de su región y vivía rodeado de quienes le querían y comprendían.
Gracias a figuras como José Pérez Ocaña, España está considerada uno de los países culturalmente más liberales y respetuosos con el colectivo LGBT+ de todo el mundo.
Ocaña ha recibido una Mención de Honor en la categoría de mejor perfume independiente en los 10th Art and Olfaction Awards de 2024 celebrado en Los Ángeles.

50 ml - 150€
Orbis Iberica
Oriental especiado

> Orbis iberica
El perfume se abre con la vitalidad de la ruta de las especias. El petitgrain de Paraguay evoca los naranjales del Nuevo Mundo; un trío de pimientas —verde, rosa y negra— recuerda las codiciadas exportaciones de Asia; el cardamomo y el jengibre aportan el calor de los mercados indios y del sudeste asiático. El estragón atraviesa con un acento verde y anisado, punzante e inesperado, como un sabor desconocido descubierto en un puerto bullicioso. Es una apertura brillante y ardiente, el olor de las velas hinchadas por el viento.
El corazón se vuelve exuberante y sensual. El piri-piri arde con el calor africano; el ylang-ylang de Filipinas florece cremoso y tropical; el jazmín sambac absoluto de la India ofrece opulencia y profundidad; mientras que el coco suaviza el acorde con una dulzura soleada que evoca las orillas tropicales. Son los tesoros de los puertos extranjeros, los susurros de jardines y mercados lejanos transportados en cofres de madera a través de los océanos.
La base es donde la fragancia echa raíces. La mirra, resinosa y sagrada, enlaza a Europa, África y Asia en una continuidad ritual. El pachulí evoca los suelos fértiles de Oriente, antaño usados para envolver las telas más finas y conservar su aroma. La vainilla de México y la haba tonka de Sudamérica aportan dulzura y calidez, mientras el cuero ancla la composición en la materialidad áspera de los propios navíos. Finalmente, el ámbar y el ámbar gris —uno luminoso y resinoso, el otro raro y oceánico— cierran la travesía, atando el perfume al mar, a las olas que llevaron tanto peligro como fortuna.
Notas Olfativas
Notas de salida: Petitgrain de Paraguay, pimienta verde, pimienta rosa, pimienta negra, cardamomo, jengibre, estragón.
Notas de corazon: Piri-piri, ylang-ylang, jazmín sambac, coco
Notas de fondo: Ámbar, mirra, pachulí, vainilla, haba tonka, ámbar gris, cuero.
Nariz:
Miguel Matos.

> Descripción
La primera globalización, destilada en aroma
Orbis Iberica nace de un momento extraordinario y decisivo en la historia ibérica: la Unión Ibérica (1580–1640) y los Galeones de Manila que, durante más de dos siglos, enlazaron Asia, América y Europa. En ese breve pero transformador capítulo, las coronas de España y Portugal quedaron entrelazadas bajo un mismo monarca. Por primera y única vez, dos hemisferios concebidos hasta entonces como mundos separados se unieron en una visión compartida: España presidiendo el orbe occidental, mientras Portugal resguardaba las rutas hacia Oriente.
Lisboa, Sevilla, Cádiz, Goa y Manila se convirtieron en epicentros de un mundo en perpetuo movimiento. España se situó en el corazón mismo de esta red, transformando sus puertos en encrucijadas donde convergían los continentes. Los historiadores consideran esta época comoel primer ejemplo auténtico de globalización: un tiempo en el que los océanos dejaron de dividir y se convirtieron en canales de intercambio. Por primera vez, el mundo fue vivido como un todo interconectado.
Esta fragancia es una meditación olfativa sobre aquella transformación. Reimagina los Galeones de Manila no como meros navíos de comercio, sino como portadores de mundos: de sedas y plata, pero también de flores, especias, sabores y esencias que transformaron para siempre la imaginación europea. Orbis Iberica no es una reconstrucción literal del pasado, sino una destilación poética de su esencia: la colisión de continentes, la turbulencia de las travesías, la sensualidad del intercambio, todo ello visto a través del prisma español que hizo posibles esos encuentros.
Legado
Orbis Iberica es á concebido a la vez como homenaje y reflexión. Celebra no la conquista, sino el intercambio: el entrelazamiento de rituales, la migración de plantas y sabores, el mestizaje de saberes y artes. Se pregunta cómo el perfume, destilación de esencias, puede reflejar las destilaciones culturales que marcaron aquella primera globalización.
Cada nota es más que aroma: es un fragmento de historia. La dulzura de las Américas, el fuego de África, la sensualidad de Asia, el rito de Europa y la sal del océano. Juntas forman una composición que no pertenece a una sola geografía, sino al legado compartido de todas.
El mundo, por primera vez, como uno.
50 ml - 145€
Santalla
Fresca, dinámica, energética, especiada | Cítrica aromática

> Santalla
Santalla nace donde la luz del Mediterráneo encuentra la calma interior. Está dedicado a Santa Eulalia, antigua patrona de Barcelona, una de las figuras más antiguas de la historia espiritual de Hispania.
La fragancia se abre con una claridad mediterránea. Bergamota y limón aportan una frescura luminosa, casi solar, mientras la manzana verde introduce transparencia y pulso vital. El jengibre atraviesa la salida con una energía inmediata, evocando el carácter activo y abierto de la ciudad.

Con el tiempo, Santalla se transforma. El cardamomo aporta calidez, el incienso reaparece de forma serena y elegante —no como sombra, sino como humo blanco iluminado— y se funde con el sándalo y el vetiver, construyendo un fondo introspectivo, profundo y equilibrado.
Notas Olfativas
Notas de salida: Limon, manzana verde, bergamota, bayas rosas, cardomomo.
Notas de corazon: Jazmin, jengibre, pachuli, incienso, petalos violeta.
Notas de fondo: Madera de teca, sandalo, vetiver.
Nariz:
Daniel Josier.

> Descripción
Santalla nace donde la luz del Mediterráneo encuentra la calma interior.
Está dedicado a Santa Eulalia, antigua patrona de Barcelona, una de las figuras más antiguas de la historia espiritual de Hispania. Nacida a finales del siglo III, en la Barcino romana, Eulalia vivió en un tiempo en el que el cristianismo aún era perseguido por el Imperio Romano. Con tan solo trece años, se enfrentó a la autoridad durante las persecuciones decretadas por el emperador Diocleciano, convirtiéndose en símbolo de conciencia, firmeza y libertad interior.
Su martirio marcó profundamente la memoria de la ciudad. Siglos más tarde, en el año 877, durante la consolidación de los primeros territorios cristianos medievales, sus restos fueron trasladados solemnemente a la Catedral de Barcelona. Desde entonces, su recuerdo permanece custodiado por la piedra, el silencio y la tradición viva. En el claustro, trece ocas vivas evocan su edad y mantienen una tradición que une fe, memoria y territorio, aún perceptible al recorrer el claustro de la Catedral de Barcelona.
Santalla no interpreta la religión como dogma, sino como herencia cultural. El incienso, presente en su composición, representa la huella del cristianismo en la historia de España: el humo que asciende, la oración silenciosa, el espacio sagrado compartido durante siglos. Al mismo tiempo, el incienso remite al origen más antiguo del perfume, nacido de la quema de resinas aromáticas en templos, hogares y rituales, cuando el aroma era un lenguaje entre la tierra y lo invisible.

La fragancia se abre con una claridad mediterránea. Bergamota y limón aportan una frescura luminosa, casi solar, mientras la manzana verde introduce transparencia y pulso vital. El jengibre atraviesa la salida con una energía inmediata, evocando el carácter activo y abierto de la ciudad.
Con el tiempo, Santalla se transforma. El cardamomo aporta calidez, el incienso reaparece de forma serena y elegante —no como sombra, sino como humo blanco iluminado— y se funde con el sándalo y el vetiver, construyendo un fondo introspectivo, profundo y equilibrado.
Santalla es una lectura olfativa de la historia española y del origen universal del perfume: una memoria aromática compartida por culturas, territorios y siglos.
Santalla es una lectura olfativa de la historia española y del origen universal del perfume: una memoria aromática compartida por culturas, territorios y siglos.
50 ml - 145€
Taraq
Oriental especiado

> Taraq
Taraq es un oriental especiado: refinado, profundo e intensamente humano. Un perfume ligeramente dulce, un poco picante, vigorosamente especiado y profundamente terroso. Elegante sin ostentación, íntimo sin ser frágil, creado para acompañar más que para imponerse.
Desde el primer instante se siente cercano y envolvente. Una dulzura densa y madura —de ciruela oscura, frutos secos y dátil— evoca la tradición de conservar lo esencial y de endulzar con mesura. La rosa y el ámbar aportan una calidez serena que recuerda a los antiguos aceites perfumados y a los intercambios que unieron durante siglos las dos orillas del Mediterráneo.
El azafrán introduce un pulso especiado y ligeramente picante, como un ritmo que sostiene el perfume de principio a fin. Su matiz entre miel y heno crea una textura seca y cálida, casi táctil, como el aire tibio de un patio andalusí al final de la tarde.
A medida que se despliega, Taraq revela su profundidad. El encuentro entre el pacuhli y la madera de agar forma un corazón terroso y amaderado, suavemente ahumado, conectado con la tradición del bakhoor y el oud quemados lentamente en interiores silenciosos. El cuero, el sándalo, el almizcle y el ámbar refuerzan esa sensación de materia trabajada: libros antiguos, cofres de madera, talleres de artesanos — lugares donde el tiempo parece reposar. Su evolución recuerda a los viajes pausados de las viejas carracas cargadas de mercancías, a los puertos mediterráneos donde especias, resinas y maderas cambiaban de manos y de destino. En ese ir y venir de aromas y sonidos se encuentra también el espíritu de Taraq.
En su fondo, las maderas y las resinas no buscan imponerse, sino coexistir, como coexistieron durante siglos dos maneras distintas de entender el mundo. El perfume se vuelve entonces íntimo y persistente, una presencia que acompaña sin hacer ruido, como el eco rítmico de una carraca resonando al anochecer.
Notas Olfativas
Notas de salida: Ciruela, azafran, frutos secos.
Notas de corazon: Rosa, datil seco, acorde de cuero, oud.
Notas de fondo: Pachuli, madera de sandalo, almizcle, ambar.
Nariz:
Daniel Josier

> Descripción
Taraq nace de un territorio donde las culturas no se sucedieron, sino que se entrelazaron. Durante siglos, la península ibérica fue un espacio de contacto continuo entre el mundo árabe y el mundo hispano: dos maneras de entender el tiempo, la fe, la música, la arquitectura y los aromas. De esa convivencia compleja —hecha de encuentros y aprendizajes mutuos— surge este perfume.
Su nombre procede del verbo árabe taraq: golpear, llamar, anunciar presencia. De esa misma raíz nacen mitraqa —martillo— y, con el tiempo, el término español matraca o carraca: un instrumento de percusión medieval formado por un cuerpo de madera y martilletes móviles. Un objeto humilde que produce un sonido áspero y rítmico, y que llegó a España con la herencia árabe para integrarse en su vida musical, popular y religiosa.
La palabra carraca evoca también a los grandes barcos de madera que surcaban el Mediterráneo. El crujido grave de sus cascos al moverse sobre el agua —un sonido repetido y casi onomatopéyico— está en el origen del nombre del instrumento y del propio gesto de golpear: á¹araq. Así, un mismo eco une navegación, comercio, música y ritual en una sola memoria sonora.
Durante siglos, la matraca fue instrumento y señal. Sonó en plazas y mercados, acompañó celebraciones y ceremonias, y encontró también su lugar en la tradición española. En Semana Santa sustituyó a las campanas en los días de silencio y recogimiento; marcó procesiones, despertó a los fieles y puso compás a ritos antiguos. Un simple golpe de madera convertido en lenguaje, en ritmo y en cultura.
Taraq se inspira en esa historia y en ese sonido que viajó de puerto en puerto, de lengua en lengua, sin perder su esencia. No interpreta una cultura desde la mirada de la otra. Habita el lugar donde ambas se encuentran y se transforman mutuamente, como dos voces que dialogan dentro de un mismo compás.
Como fragancia, Taraq es un oriental especiado: refinado, profundo e intensamente humano. Un perfume ligeramente dulce, un poco picante, vigorosamente especiado y profundamente terroso. Elegante sin ostentación, íntimo sin ser frágil, creado para acompañar más que para imponerse.
Desde el primer instante se siente cercano y envolvente. Una dulzura densa y madura —de ciruela oscura, frutos secos y dátil— evoca la tradición de conservar lo esencial y de endulzar con mesura. La rosa y el ámbar aportan una calidez serena que recuerda a los antiguos aceites perfumados y a los intercambios que unieron durante siglos las dos orillas del Mediterráneo.
El azafrán introduce un pulso especiado y ligeramente picante, como un ritmo que sostiene el perfume de principio a fin. Su matiz entre miel y heno crea una textura seca y cálida, casi táctil, como el aire tibio de un patio andalusí al final de la tarde.
A medida que se despliega, Taraq revela su profundidad. El encuentro entre el pacuhli y la madera de agar forma un corazón terroso y amaderado, suavemente ahumado, conectado con la tradición del bakhoor y el oud quemados lentamente en interiores silenciosos. El cuero, el sándalo, el almizcle y el ámbar refuerzan esa sensación de materia trabajada: libros antiguos, cofres de madera, talleres de artesanos — lugares donde el tiempo parece reposar. Su evolución recuerda a los viajes pausados de las viejas carracas cargadas de mercancías, a los puertos mediterráneos donde especias, resinas y maderas cambiaban de manos y de destino. En ese ir y venir de aromas y sonidos se encuentra también el espíritu de Taraq.
En su fondo, las maderas y las resinas no buscan imponerse, sino coexistir, como coexistieron durante siglos dos maneras distintas de entender el mundo. El perfume se vuelve entonces íntimo y persistente, una presencia que acompaña sin hacer ruido, como el eco rítmico de una carraca resonando al anochecer.

Taraq no es solo una composición olfativa: es un puente invisible entre Oriente Medio y España. Un aroma que habla de historia, de música, de viajes y de transformación. Un perfume donde un antiguo gesto árabe sigue marcando el compás, siglos después, sobre la piel.
50 ml - 150 €
Torreja Sacra
Torrija de vino | Gourmand

> Torreja Sacra
Este perfume nace del pan endurecido y del vino sencillo: de ese antiguo gesto que convierte la necesidad en belleza. Torreja Sacra se inspira en la torrija española, creación del siglo XV forjada entre hambre, ingenio y devoción. En una época en que la abundancia era excepción, el pan viejo jamás se desechaba: se unía al vino, a la miel y al fuego para renacer en alimento, consuelo y rito. En los conventos, las torrijas se ofrecían a los enfermos y a las mujeres recién paridas, un gesto destinado a restaurar cuerpo y ánimo. Con el tiempo, la receta salió de los claustros y pasó a tabernas y hogares, hasta convertirse —aún hoy— en el postre por excelencia de la Semana Santa, símbolo dulce de ayuno y celebración.
Torreja Sacra no es un gourmand complaciente, sino una liturgia olfativa: el pan tostado por el fuego, el vino especiado, la miel que se funde con la leche, el rumor de las especias —nuez moscada, clavo, jengibre— y un fondo de benjuí, pachulí, sándalo, vainilla y oud, donde la tierra se vuelve incienso y el recuerdo se hace piel.
Gourmand reverente, Torreja Sacra surge de esa misma llama: un tributo a la sabiduría ancestral que transforma lo humilde en arte.
Notas Olfativas
Notas de corazon: Vino tinto, azúcar, nuez moscada, jengibre, clavo, frutos secos, leche, pan, frutos secos, pachulí, sándalo, oud, vainilla, miel, benjuí.
Nariz:
Miguel Matos.

> Descripción
Del pan seco y el vino del pueblo nació un milagro: el perfume de la redención. Torreja Sacra es una fragancia de fuego, memoria y fe: la alquimia de lo humilde convertida en arte.
La historia de la torrija es la historia de un pueblo que aprendió a sobrevivir con ingenio y fe. Nació lejos de las cortes y los banquetes, en las cocinas más humildes, donde el pan —símbolo de vida y alimento sagrado— no podía perderse. En una España de escasez, el pan duro de los días anteriores se transformaba con lo poco que había a mano: vino, miel, huevos, azúcar moreno. Empapado, endulzado y entregado al fuego, aquel pan inservible resucitaba en algo nuevo.
No era lujo, era redención. Cada torrija era un pequeño milagro doméstico, un acto de fe y de ingenio cotidiano.
Durante siglos, este gesto se repitió hasta convertirse en tradición, símbolo y rito. Ya en el siglo XV, Juan del Encina mencionaba las “torrejas” en su Cancionero, y en los recetarios del Siglo de Oro —como los de Domingo Hernández de Maceras (1607) o Francisco Martínez Montiño (1611)— encontramos sus fórmulas codificadas. La torrija, entonces, era el dulce del pueblo, del convento y de la taberna; un alimento que unía a todos, porque nacía de lo que nadie despreciaba: el pan.
Su versión más antigua y austera, la torrija de vino, hunde sus raíces en la España penitente de la Cuaresma. Empapar el pan en vino no era un capricho: era lo que había. El vino, abundante en las tierras ibéricas, aportaba humedad, acidez y aroma, pero también un profundo valor simbólico. En la unión del pan y el vino resonaban los ecos del misterio cristiano: cuerpo y sangre, sacrificio y consuelo.
Por eso, las torrijas de vino se convirtieron en dulce de Semana Santa, cuando la carne estaba prohibida y las mesas se llenaban de recogimiento. En los conventos, las monjas las ofrecían como alimento de compasión a los enfermos o a las mujeres recién paridas; en los hospitales y hospicios, eran bálsamo y sustento; en las casas, un lujo alcanzable que olía a calor, a azúcar tostada, a hogar.
Con el tiempo, este postre de redención se extendió por toda España, adquiriendo los acentos de cada región. En Andalucía, se bañaban en vino dulce o miel; en Castilla, con miel espesa y especias; en otras regiones, con anís, limón o canela. En Madrid, las tabernas las servían junto a un vaso de vino, como ofrenda sencilla al placer.
Hoy, siglos después, las torrijas siguen preparándose y disfrutándose en toda España —especialmente en Semana Santa— como símbolo vivo de tradición, memoria y dulzura compartida. Y aunque cada versión tenía su acento, el principio era el mismo: rescatar el pan, transformar lo pobre en extraordinario.
Torreja Sacra nace de ese mismo gesto alquímico. Su perfume no es un gourmand complaciente, sino una liturgia olfativa: el pan tostado por el fuego, el vino especiado, la miel que se funde con la leche, el rumor de las especias —nuez moscada, clavo, jengibre— y un fondo de benjuí, pachulí, sándalo, vainilla y oud, donde la tierra se vuelve incienso y el recuerdo se hace piel.
Es un homenaje al fuego y a la fe, a la pobreza convertida en dulzura, al ingenio que transforma la escasez en arte.
Como las manos que rescataron el pan duro y lo ofrecieron al fuego, Torreja Sacra honra la alquimia de lo humilde: esa sabiduría ancestral que enseña que incluso lo olvidado puede renacer sublime.
Porque en cada
torrija, como en cada perfume, hay un mismo milagro: lo efímero que se hace eterno.
Explora la colección y encuentra la fragancia que hable tu propio lenguaje.

